GASTEROFILOSIS

La Gasterofilosis es una enfermedad parasitaria, miasis, que afecta a los equinos que se encuentran “a campo” durante el verano. Es producida por las larvas de la mosca llamada Gasterophilus. Ésta se aloja en el aparato digestivo completando allí su crecimiento. La consecuencia más común es el cólico moderado y problemas secretorio-absortivos gastrointestinales.

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Gasterophilus significa “amigos del estómago”. Las moscas adultas son de color marrón, miden 1,5 cm y son peludas, parecidas a las abejas. Durante los días calurosos revolotean zumbando y depositan sus huevos al vuelo sobre el pelo del caballo, los cuales son visibles, miden de 1 a 2 mm. Pueden encontrarse en la mandíbula, garganta, como en los miembros anteriores.
Cuando los huevos depositados cerca de la boca eclosionan y se liberan las larvas estadío I, éstas emigran hacia la boca reptando, y son introducidas perforando la piel o por el lamido.  Una vez dentro de las paredes de la boca, crecen durante un mes, hasta transformarse en larvas II y pasan, mediante la deglución a la mucosa gastrointestinal, donde mudan a larva III, productora de la enfermedad.
Las larvas III permanecen en el tracto gastrointestinal por el lapso de 1 año y salen al exterior junto con las heces, pasando al estadío de pupa en el medio ambiente y al cabo de 3 a 5 semanas se convierte en mosca adulta, capaz de copular y oviponer.  El ciclo completo dura 1 año.

Las lesiones que producen las larvas dentro del aparato gastrointestinal son diversas, desde la competencia por los nutrientes, hasta irritación, ulceraciones, dilataciones, oclusiones, cólico y la predisposición a infecciones bacterianas. Este cuadro genera en el animal una actitud de apatía, intentos frecuentes de defecar, adelgazamiento, debilidad, prurito anal, intranquilidad, postración y hasta puede generar la muerte. El curso normal tiende generalmente a la cronicidad hasta la eliminación natural de las larvas.

Las medidas de prevención son escasas, ya que no puede evitarse la presencia de moscas a campo abierto. Sí es recomendable el cepillado del animal, la exploración visual del pelo, sobre todo en las zonas de preferencia del parásito (cara, quijada, garganta, cara interna de los brazos), higiene general con duchas y frotamientos enérgicos.

El tratamiento más recomendable son los organofosforados como el triclorfón (TCF) y diclorvós (DCV) en una dosis de 30 mg/kg, via oral. También en combinación con antihelmínticos (mebendazol, febantel) para ampliar el espectro antiparasitario. Por vo o inyectable ivermectina, en dosis de 0,2-0,5 mg/kg.

El pronóstico es en general favorable, en condiciones normales de evolución. Sin embargo de producirse perforaciones, oclusiones gastrointestinales o cólicos, el pronóstico puede ser desfavorable, afectando particularmente a los potrillos y animales viejos; aunque son raras las consecuencias fatales.

 

Por: Bárbara González Etchande - Cs Veterinarias UNLP .

 

Bibliografía: Parasitología Veterinaria- M. Cordero del Campillo y colaboradores – .Editorial  Mc Graw-Hill-Interamericana de España, 2000.

 

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